martes, 3 de junio de 2014

#NOSERASREY

Asistimos estos días a toda una batería de comentarios y soflamas en favor de la continuidad de la monarquía en este país.
De entre todas ellas, la más falaz quizás sea la que se sustenta en la paleolítica prueba del nueve del referéndum del 78, aquel por el que se ratificó el texto de la actual Constitución española.

Pero parece que quien esgrime dichos planteamientos pasa por alto, si no olvida directamente, un par de detalles de interés.

El primero, de importancia, es que Juan Carlos fue nombrado rey bastante antes, justo a finales de noviembre de 1975, apenas unos días después de la muerte de su generalísimo mentor y valedor, y por la única voluntad de este último.

En segundo lugar, y no de menor importancia, es que se obvia toda la carga social y política que rodeó aquel referéndum. No creo necesario recordar de la caverna que se salía en aquellos años y lo que suponía, para los que la padecieron, aquel primer gran paso por recuperar la dignidad y la normalidad democráticas, máxime ante el peligro real de que todo se desvaneciera como un sueño.

Pero resulta cuando menos disonante intentar mantener en pleno siglo XXI una estructura medieval como la monárquica. En una sociedad de hombres y mujeres libres, de igualdad, de futuro, no es de recibo enrocarse en una relación de vasallaje. Como tampoco lo es el menosprecio que supone hacia la mujer esa aplicación extemporánea que se quiere hacer ahora de la Ley Sálica, o que alguien herede el poder como quien hereda el anillo de sus mayores y sin más intercesión que la de la paloma del ínclito Rouco.

Cuarenta años después (otra vez cuarenta años), sentimos que hemos crecido como sociedad y como ciudadanos. Y hemos aprendido mucho durante el trayecto, sin duda.

Una de las cosas principales que hemos aprendido es que queremos que se nos respete, y el régimen del 78, ese que vemos hacer aguas, ese régimen de partidos y sindicatos trucados y vendidos al mejor postor, nos ha perdido el respeto definitivamente. Y la Casa Real también forma parte de ese régimen.  Y también nos ha perdido el respeto.

Va siendo hora ya, pues, de exigir que como ciudadanos se nos respete y se nos pida opinión en cuanta ocasión de importancia lo requiera.  ¡Qué mejor muestra de madurez democrática que la de dejar opinar al pueblo, pero de opinar con garantías! Imponer no es democracia, por mucho que lo revistan algunos de sumas parlamentarias suficientes, sobre todo si lo que esas sumas buscan es la perpetuidad de la especie.

Los "padres de la patria" se llenan la boca con que nuestra democracia se ha hecho mayor. Pues aplíquense y permitan en serio y de una vez en este pais la democracia. Dejen a un lado sus bolsillos y permitan que esta ciudadanía, adulta y libre, decida el modelo representativo que prefiere, sin engaños ni miedos ni cartas marcadas como en el 78.

Porque somos ciudadanos adultos, no súbditos, y es nuestro deber exigir que así sea.




jueves, 27 de marzo de 2014

EN EL DIA MUNDIAL DEL TEATRO

 
 
 
 
 
Mi primer contacto directo con un escenario fue allá por el año 1982. Era estudiante de bachillerato y tuve la inmensa suerte de encontrarme en un centro donde se vivía un intenso ambiente cultural. Allí, de la mano de dos queridos y enormes profesores, Carmen y Alberto, tuve la oportunidad de adentrarme en un espacio de magia donde la libertad y la creación eran la verdadera razón de ser, esa palanca con la que mover el mundo hasta ponerlo del revés.
 
Como dice el tópico, una vez que se respira el aire de un escenario, el veneno se te mete dentro y ya no hay quien te lo saque. ¡Bendito veneno! digo yo. Y hoy, más de 30 años después, aquí estoy, envenenao perdío y eternamente agradecido a esos dos amigos que me pusieron en el camino de este maravilloso oficio con el que me gano el pan y del que disfruto como si fuera siempre el primer día.
 
Como profesional, el Teatro me ha dado mucho, alegrías pero también zozobras, compañerismo y una vida llena de hermosos momentos y recuerdos, sentirme partícipe directo de la magia.
 
Porque el Teatro es, sobre todo, magia. No hay nada comparable a la sensación de sentarte en la platea y dejarte engullir por esa marea infinita que arrastra el telón cuando se levanta. Sentir vivas las palabras, vivirlas y empaparte de vida nueva. El Teatro me enseñó el goce, el llanto, la risa, la ilusión, la disidencia, la crítica, el dolor, la pasión, la imaginación, lo humano.
 
Vayan al teatro. Vívanlo. Y compártanlo con los suyos, enseñen a sus hijos a amarlo, muéstrenles el dulce camino de la magia porque, estoy seguro de ello, será un buen punto de partida para hacerlos crecer como Personas.
 
 
                                                                                 
                                                                                 
 
 
 
 


miércoles, 26 de febrero de 2014

ADIOS, MAESTRO.

 
 
 
 
 
Le falló el corazón, su corazón grande de gigante. Sus manos ya vuelan para siempre, y esa mirada que encerraba tantas cosas. Renovó, reinventó y puso del revés sin perder nunca de vista la esencia, nos desgarró el alma y supo llevarnos a la catarsis. Maestro, que tu sabiduría nos siga alimentando. Descansa en paz.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


sábado, 31 de agosto de 2013

UNOS PASOS APENAS






Unos pasos apenas
diez quince quizás veinte pasos sólo
no más
y sucumbir al silencio
vértigo irreal
al labio helado de la cima
Frente a mí te tengo
me hablas
ya no sé si das miedo o rabia
pero te miro a los ojos y hundo mis manos
en los bolsillos
en ellos guardo días hermosos
playas blancas e infinitas
sueños


Tu perfil de diosa habrá de esperar aún.
 
 
 
 

sábado, 18 de mayo de 2013

MUSICAS PRESTADAS (10)

 
 
 
 
En el aniversario del nacimiento de Erik Satie.
 
3 Gymnopedies
piano, Aldo Ciccolini
 
Video de Rene Clair
"Entr'acte" (1924)
 
 
 
 
 

martes, 23 de abril de 2013

EN EL DÍA DEL LIBRO




En el estante de arriba, "Robinson Crusoe", mi primer libro. Tanto tiempo ya y, si hoy lo abro, aún me saltan a los ojos recuerdos imborrables de mañanas de domingo perdido en aquella isla magnífica.

Después vino Verne; y Dickens; y Carroll; y Kipling; y una edición para jóvenes, ilustrada a todo color, de "El Quijote".

Con el paso del tiempo fueron llegando Blas de Otero, Baroja, Muñoz Molina, Valle, Sampedro, Grandes, Valente... y de algo más lejos, también Cortázar, Benedetti, Capote, Koltès, Baricco...

Cientos de historias vividas, cientos de oasis donde guarecerme del ruido y el cansancio de la rutina, donde aprender y aprehender a manos llenas.

También con el tiempo conocí el placer de abandonarme a la vorágine de las librerías, a su olor a mar cómplice, a pasar los dedos por la silueta imprecisa de esos anaqueles repletos donde dragones y versos pugnan a la par por hechizar al goloso navegante.

Sería muy difícil quedarse ahora con una sola historia, con uno sólo de los cientos de pellizcos en que este bendito regalo, que me hicieron con apenas ocho años, ha devenido. Eso sí, agradecer eternamente a esa mano amable que me enseñó el camino.

Y mañana, cuando despierte, espero de corazón que el dinosaurio siga ahí delante mío, provocador, incitante, porque será señal inequívoca de que seguimos, el y yo, los dos, realmente vivos.

Feliz Día del Libro a todos.

viernes, 8 de marzo de 2013

SENTADOS A LA MESA






Sentados a la mesa
-ella prefirió el café también templado-
me ofreció sus manos
y en sus manos se dibujaban perfiles
sombras sueños.
                             
Un perro enorme y blanco siempre acechante
cine familiar las tardes de domingo
la sinrazón a ritmo de diez en fondo
árboles frondosos también
sombra fresca y amiga
el dulce dolor de la sed compartida
el dolor terrible de los que no volvieron
tu boca tus manos
el calor de tus labios siempre
y tu vientre
henchido feliz mágico
el olor a vida recién parida
crecer otra vez
ahora desde dentro.

Entonces me miró a los ojos
y dijo aquí estás
esto es lo que eres
la voz recorrida
el vuelo la palabra
mírate en mis manos.
 
Y vi así lo que había sido
lo que ahora soy
un hombre normal como cientos
un hombre corriente al cabo
mas con su propia historia
singular imborrable
caos a veces o lluvia menuda.
Y me sentí feliz de serlo.